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Provincia de Barcelona
Santa Maria de Lluçà
(Lluçà, Osona)
42º 03,017'N ; 2º 2,153'E
Situada dentro del término del
castillo de
Lluçà, la encontramos documentada desde el año 905, cuando fue consagrada
por el obispo Idalguer de Vic, en un lugar dónde previamente había existido
otro templo. De esta iglesia no nos ha llegado ningún vestigio, por que el templo que podemos contemplar hoy en día se empezó a edificar en el siglo XII,
momento en que se construyó una canónica. Esta empezó su periodo de declive en
el siglo XIV, debido a la mala administración de sus bienes. Esta situación
se agravó durante el siglo XV debido a dos terremotos, que deterioraron la
canónica Esto provocó el fin de la vida monástica. A principios del siglo XIX
se desamortizaron sus dependencias, quedando la iglesia como parroquia rural y
en la Guerra Civil se quemaron sus retablos.
El templo fue profundamente reformado después de los terremotos del siglo XV, en que se hundió la torre de campanario, parte de la
bóveda y la fachada.
Originariamente se construyó con una amplía nave, acabada en un transepto, en
el que se abrían tres ábsides semicirculares. Los dos laterales están
orientados al sur y al norte, cosa que en Cataluña sólo se repite en
Sant Serni de Tavèrnoles y tras la reforma hecha en el siglo XII en la iglesia de
Sant Nicolau de Girona.
El del lado norte fue destruido en
1765 para construir la capilla del Santísimo.
La nave está cubierta con bóveda de punto de almendra. El ábside, en cambio,
se cubre con una bóveda de cuarto de esfera, modificada en el siglo XV. En la
absidiola derecha se conserva una pila bautismal del siglo XII, que proviene
de la iglesia de Salcelles. En el siglo XIV se decoró la bóveda inferior del
coro, situado a los pies de la nave, con pinturas murales en que se
representa la vida de Cristo, de la Virgen María y de San Agustín.
Actualmente se conservan en el museo del templo.
En el altar podemos contemplar una reproducción del frontal románico de
influencia bizantina, que actualmente se conserva en el Museo Episcopal de
Vic. Se pintó en la segunda mitad del siglo XIII. En el centro está
representada la Virgen María con el Niño en su regazo, rodeados por cuatro
ángeles. En los extremos se representaron cuatro escenas de la niñez de Jesús:
la Anunciación, la Visitación , la Epifanía, y la huida de Egipto.
También se conserva en este museo una cruz de altar del siglo XIII, pintada
por los dos lados, dónde está representado a Cristo Crucificado.
La puerta de acceso al templo se rehizo en época barroca, pero conserva buena
parte de la forja románica
Otro de los elementos interesantes de este edificio es su claustro, de planta
irregular. Las galerías norte y oeste tienen cuatro arcadas, mientras que las
otras dos tienen cinco. Los arcos son de medio punto dovelados, que se apoyan
en columnas con los capiteles ricamente esculpidos.
Los veintidós capiteles de que consta el claustro son de la escuela ripollesa.
Mayoritariamente tienen esculpidos motivos vegetales en forma de garlandas
y cenefas. También podemos encontrar algunos animales fantásticos, como por
ejemplo grifos. En un capitel también se representó a un personaje que tiene
tallos entre las piernas, motivo que podemos ver también esculpido en
Santa Eugènia de Berga y en
el monasterio
de Ripoll. Dos de los capiteles fueron sustituidos por cubos de piedra
durante la restauración, por el mal estado de conservación en que se
encontraban.
Del resto de dependencias monacales se conservan la escalera excavada en la roca
que llevaba hacia el locutorio, a la cocina y al refectorio. En la cocina todavía se
pueden ver los fogones de piedra y el hogar de fuego. Originariamente esta
estancia tenía una cubierta de madera, que se apoyaba en arcos de diafragma,
de los que todavía se conserva uno.
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