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Provincia de Barcelona
Sant Pere de Casserres
(Les Masies de Roda, Osona)
42º 0,158'N ; 2º 20,527'E
Un documento del año 898 nos habla de un castillo en este lugar denominado Castroserras,
situado dentro el término de la ciudad de Roda y la propiedad del cual era
de los condes de Barcelona. Un siglo más tarde pasó a manos de los vizcondes
de Osona-Cardona. Este castillo tenía una iglesia dedicada a san Pedro, alrededor de la cual había un
núcleo urbano y un cementerio con tumbas antropomorfas. De la iglesia y del pueblo no nos ha llegado ningún resto, ni
tampoco del castillo, sólo un fragmento de muralla que rodeaba a la población
y algunas tumbas antropomorfas de los siglos IX y X. A principios del siglo XI
se comienza a edificar el actual conjunto monástico.
Lo primero que se construyó fue la iglesia y las dependencias del ala este del
claustro. El templo tiene prácticamente una planta cuadrada. Está dividido
en tres naves de dos tramos.
En el centro, dos pilares cruciformes sirven de apoyo a los arcos fajones y
formeros. Las tres naves están cubiertas con bóvedas de cañón y acabadas en
ábsides semicirculares. El central está precedido por un amplio tramo
presbiterial.
Externamente los ábsides están decorados con los elementos característicos
de la arquitectura lombarda cómo pueden ser los arcos ciegos y las lesenas.
Los arcos del el ábside principal son de mayores dimensiones y nos recuerdan
a los de la cercana iglesia de Sant
Esteve
de Tavèrnoles o a los de la Colegiata de Sant
Vicenç de Cardona. Hay que recordar que los vizcondes de Osona y Cardona
fueron los impulsores del cenobio. Algunos de estos arcos todavía
conservan fragmentos de la policromía con la que estaban decorados. Completa
la decoración del ábside principal un friso de dientes de sierra por encima
de los arcos.
El templo tenía cuatro puertas de acceso. En el muro sur encontramos dos: una
comunica con el claustro y el otro con la base del campanario. En el lado
opuesto del templo encontramos la puerta que conducía al cementerio,
mientras que en el muro oeste se encuentra la puerta principal. Está formada
por un sencillo
arco de medio punto con dintel de madera y tímpano liso.
El claustro se inició en la segunda mitad del siglo XI. De él nos han
llegado pocos vestigios. Primero fueron los terremotos del siglo XV los que
hundieron las galerías sur y este. Posteriormente el paso del tiempo y el
abandono a que estuvo sometido el monasterio hicieron lo mismo con las galerías
norte y oeste. Sólo se conserva parte del pilar del ángulo nordeste
con su capitel, en el que se puede ver una pequeña cara esculpida. El resto
de capiteles son réplicas de los que se conservan en el Museo Episcopal de
Vic. Todos ellos son de traza muy sencilla y presentan motivos vegetales de
influencia califal. Durante las tareas de restauración se reconstruyeron las
arcadas románicas en las alas norte y oeste y se dejaron las otras dos tal y
como estaban después de la reconstrucción del siglo XV.
En el muro que comparte con el templo, todavía se conservan dos arcosolios destinados a sepulcros y un espacio
para dejar los libros.
En la galería este se encontraban las dependencias más importantes. Si
empezamos el recorrido desde el ángulo nordeste, en primer lugar nos
encontramos con una pequeña estancia, que originariamente estaba dividida en
dos plantas. Se trata del Scriptorium. En uno de sus muros, el
que comunica con la sala capitular, todavía se conservan fragmentos de pinturas
murales del siglo XII, dónde se representan motivos geométricos. En el muro
este, en el piso superior, se puede ver un hueco excavado en el muro que servía
de armario para los libros.
A su lado encontramos otra habitación de reducidas dimensiones, que cumplía las
funciones de sala capitular. La estancia, así como la puerta de acceso,
sorprenden por su sencillez.
A continuación encontramos el dormitorio de los monjes. Es una
gran sala cubierta con bóveda de cañón. El dormitorio se comunica con el
exterior gracias a una puerta de medio punto dovelada con dintel y tímpano
liso.
En el ala norte del claustro se encuentran el antiguo refectorio y la cocina
En la galería oeste se encuentra la residencia del prior. Estaba formada por
dos plantas. En la inferior hay una sala cubierta con bóveda de cañón, que
cumplía las funciones de bodega.
El piso superior lo forma una sala con arcos de diafragma y cubierta de madera
que tiene una terraza adosada. Está sostenida por una gran bóveda de cañón
en la zona de acceso al monasterio.
Junto a la bodega encontramos el locutorio. Esta sala está situada en la
planta inferior de la torre campanario. Tiene planta cuadrada y dos pisos de
altura. En el superior, donde se situaban las campanas, encontramos dos
ventanas de medio punto en cada muro. Los dos pisos están cubiertos con una cúpula
apoyada en trompas.
Al norte del templo encontramos un edificio de planta rectangular. Era el
antiguo hospital del monasterio. Está dividido en dos plantas, de las cuales,
la inferior, no se puede visitar. La superior, en cambio, ha sido acondicionada
como sala de proyecciones de un audiovisual sobre la historia del monasterio.
Esto impide su contemplación. Enfrente suyo todavía se pueden contemplar los
restos de otras edificaciones.
Cuando llegamos al recinto del monasterio podemos contemplar un muro de
piedra perfectamente tallado. La precisión del corte nos hace pensar que nos
encontramos en la cantera que sirvió para construir el cenobio.
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