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Provincia de Barcelona
Sant Vicenç de Espinelves
(Espinelves, Osona)
41º 52,266'N ; 2º 25,130'E
Las primeras noticias del templo las tenemos en el año 943, si bien no fue
consagrada hasta finales del siglo XII. El motivo de la tardanza en la
consagración no fue otro que las grandes reformas que se llevaron a cabo en el templo, añadiendo una segunda nave y el campanario.
El templo lo forman dos naves cubiertas con bóvedas de cañón y acabadas en
el lado este por dos ábsides semicirculares. Estos están decorados externamente
seguido el modelo lombardo, es decir, con arcuaciones ciegas. En el caso del ábside
principal, también encontramos dos lesenas, que lo dividen verticalmente.
El ábside de la nave lateral es fruto de la restauración que se hizo en el
templo el año 1977. En los siglos XVI y XVIII, esta absidiola se convirtió
en una capilla, deformando su aspecto original.
El campanario de torre se levanta sobre el último tramo de la nave principal.
Tiene una altura de tres pisos, si bien el último ha sido muy modificado a
lo largo de los siglos. En él se abren dos grandes ventanas de medio punto en
cada lado, aprovechando los pilares dónde antiguamente se apoyaba el tejado.
En el segundo piso encontramos dos ventanas geminadas en cada uno de los lados,
enmarcadas entre lesenas, un friso de arcos ciegos y frisos de
dientes de sierra. En el primer piso se repite la estructura, si bien sólo
hay una ventana en cada muro.
La puerta de acceso actual está en el muro sur, protegida por un pórtico de
época moderna. Está formada por dos arquivoltas, la interior lisa y
adovellada y la exterior en forma de bocel. Esta última se apoya en dos
columnas con los capiteles esculpidos, muy erosionados. En el lado derecho
se ve una figura humana, un pájaro y una piña. En el lado izquierdo, en
cambio, está decorado con hojas vegetales.
Esta puerta se construyó en el siglo XII, pero en el templo se conserva todavía
la del siglo XI. Al ampliar el edificio, la portalada del siglo XI quedó en
el interior del templo, en el muro de separación entre las naves. Como en el
caso de la
puerta exterior, está formada por dos arquivoltas. La primera tiene forma de
trenza mientras que el exterior es plana con un ajedrezado en la arista.
Desgraciadamente han desaparecido los capiteles y las columnas dónde se
apoyaban las arquivoltas, así como el probable tímpano que decoraba el
interior del arco de medio punto.
Pero sin duda el elemento más interesante que había al interior del templo
era su frontal de altar. Actualmente se conserva en Museo
Episcopal de Vic, de dónde he extraído esta imagen, mientras que en el
templo se puede contemplar una reproducción. Se trata de una madera
policromada de finales del siglo XII. En ella se representa a la Virgen Maria
con el Niño en el regazo, en una mandorla. En el nivel inferior encontramos
representandos a los seis profetas, mientras que en la parte superior podemos
ver a los tres Reyes Magos y a Jesús llegando en Jerusalén el Domingo de
Ramos.
El templo tiene la puerta abierta, pero una cristalera nos impide el paso al
interior fuera de las horas de culto. Un dispositivo de iluminación nos debería
permitir, por 50 céntimos, poder contemplar el interior. Casualidades de la
vida hicieron que este dispositivo no funcionara el día en que visité el
templo. Si esto le añadimos que se estaba haciendo de noche, el resultado
fue que no pude ver nada del interior y que fue prácticamente imposible
realizar fotografías. Tendremos que esperar una mejor ocasión...
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