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Provincia de Lleida
Sant Pere del Burgal
(La Guingueta d'Àneu, Pallars Sobirà)
La primera documentación escrita que encontramos de la
existencia de un monasterio en esta zona corresponde al año 859. Las
edificaciones que hoy en día podemos observar corresponden a los siglos XI y
XII. En el siglo XVIII fue abandonado. La desamortización del 1835 supuso la
desaparición del cenobio. Se trata de un edificio muy interesante, ya que el
templo tenía dos cabeceras. Esta circunstancia sólo la podemos observar en la
arquitectura catalana en la iglesia de Santa Maria de Arles, en el Vallespir. La
cabecera principal está formada por tres ábsides semicirculares decorados
externamente con arcuaciones lombardas y lesenas. En cada ábside lateral podemos
encontrar una ventana abocinada, mientras que en el principal podemos ver
tres. Por encima de la cubierta del ábside principal podemos ver una
ventana en forma de cruz. Corona el muro un pequeño campanario de espadaña de un solo ojo. Los ábsides y parte del presbiterio se han cerrado
para
dar al recinto el aspecto de capilla. El templo tenía tres naves, con la principal de más altura.
En el lado norte todavía se conserva el muro y los arcos que
separaban la nave lateral de la principal. Por los restos que nos han llegado, se supone que las naves
estaban cubiertas con un entramado de madera.
La otra cabecera, situada al oeste, tenía un único
ábside, encarado a la nave principal. Tenía dos niveles. El inferior se ha
conservado perfectamente y se puede observar el arco presbiterial y la bóveda de
cuarto de esfera. En esta fachada podemos encontrar la puerta principal, que da
acceso a la nave del lado norte. En la otra nave lateral se observan restos
de otras dos puertas que comunicaban con las dependencias monacales. Se pueden
definir los perímetros de algunas de estas dependencias, pero es imposible,
ahora mismo, poder obtener más datos sobre su funcionalidad. En el ábside principal podemos encontrar las reproducciones
de las pinturas que originariamente decoraban el templo. Se trata de una copia
de las que se encuentran en el Museu
Nacional d'Art de Catalunya y que fueron pintadas a finales del siglo XI o
principios del XII. En ellas podemos observar una parte de la mandorla dónde
figura Cristo en Maiestas Domini. Sólo se ha conservado el pie derecho.
A su lado aparecen Ezequiel y Isaías, dirigiéndose a Dios y flanqueados por
los arcángeles San Gabriel y San Miguel.
A la altura de las ventanas, encontramos a la Virgen Maria acompañada por
San Pedro, San Juan Bautista, San Pablo, San Juan Evangelista y otro
apóstol sin determinar.
La decoración en el nivel inferior del ábside está formada por una cenefa
donde se alterna un fondo verde y uno rojo, sobre los que se dibuja una
corona con gemas. El conjunto está enmarcado por una greca con dibujos con perspectiva
geométrica de tipo clásico. Bajo este motivo encontramos cortinajes.
En el extremo derecho del ábside encontramos una figura femenina que sostiene
un cirio. Gracias a una inscripción podemos saber que se trata de la
condesa Llúcia del
Pallars. Seguramente pagó la realización de las pinturas y quiso inmortalizar
su persona apareciendo en el ábside. No es un hecho muy habitual en el
románico y tan solo es comparable a las pinturas de Sant Pere de Esterri d'Àneu,
también conservadas en el MNAC.
En el intradós del arco triunfal estaban representados diez personajes
masculinos sentados. Sólo dos de ellos conservan su cabeza.
Durante las obras de restauración y consolidación
quedó al descubierto el pavimento original del templo, que en algunos sectores todavía se
conserva. Estaba formado por guijarros, dispuestos de tal forma que trazaban dibujos
geométricos en la nave central.
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