Provincia de Barcelona


Santa Maria de la Roqueta
(Sant Martí de Tous, Anoia)

41º 31,831'N ; 1º 29,056'E     




Iglesia situada dentro del término del castillo de la Roqueta. Inicialmente no era la parroquia del lugar, por que desarrollaba estas tareas la capilla del castillo. Más adelante si que se convirtió en parroquia, pero con los años, al quedarse deshabitada la zona, se convirtió en sufragánea de la parroquia de Fiol. En el siglo XIX dejó de celebrarse se el culto religioso.


Las primeras noticias del término de la Roqueta son del año 960, cuando el conde Borrell donó el castillo a Isarn, hijo de Sal·la de Conflent. La iglesia de Santa María no aparece en ningún documento hasta el año 1079, cuando lo hace en el testamento de una mujer llamada Ermessenda. En 1229 fue donada por Guerau de Cervelló al monasterio de Santes Creus .


La iglesia fue construida en un momento avanzado del románico, como lo demuestra la estructura de su cabecera. Se trata de un ábside con planta poligonal por el exterior y semicircular por la parte interior.


El ábside estaba iluminado por tres ventanas. La del lado norte fue cegada por la parte exterior.


Un arco, ligeramente apuntado, establece la unión entre el presbiterio y la nave. Este se apoya en parejas de columnas con los capiteles lisos.


En algún momento se derrumbó la bóveda románica de la nave, que fue sustituida por una ojival gótica.


El templo, inicialmente, era mucho más largo, como lo demuestra el fragmento de muro que podemos ver en el ángulo noroeste.


En algún momento se hundió la parte más occidental del templo o bien no se terminó de construir y se cerró el primer tramo de la nave con un muro hecho con sillares aprovechados. Las características constructivas de este muro hacen pensar que la hipótesis más acertada es la que en algún momento se derruyó parte del templo y no se reconstruyó.


Su apariencia es muy torpe, con elementos reaprovechados, como por ejemplo dos dinteles monolíticos o fragmentos de molduras.


Otro hecho que confirma que el templo inicialmente proyectado debía ser mucho mayor que lo que ha llegado hasta nuestros días es la existencia de una absidiola en el muro norte.


Probablemente existía una absidiola simétrica en el muro sur, si bien ésta no se ha conservado.


De hecho en este sector, hasta hace pocos años, había una puerta de acceso, sobre la que había un ciervo esculpido. También se conservaba un fragmento de un capitel con un pájaro picoteando frutos y el fuste de una columna.

Si que se conserva empotrado en el muro sur un capitel esculpido.


También se pueden ver algunos de los escalones que conducían a la espadaña, que se construyó cuando se hizo el muro oeste.


El interior se encuentra totalmente ennegrecido, seguramente por hogueras realizadas en su interior. El agua que se cuela por el tejado, contribuye a dar un aspecto de total abandono. Una verdadera lástima.


En la bóveda del ábside todavía se pueden ver restos de la decoración, a base de sillares, con que se decoró.