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Castilla y León - Provincia de Zamora
Catedral de San Salvador
(Zamora)
41º 29,945'N ; 5º 45,247'O
Edificada en 1140 sobre los restos de la antigua basílica prerrománica. A finales de siglo ya estaba construido casi todo el templo, excepto el
cimborrio y la bóveda de la nave principal. Sirvió de modelo para muchas
iglesias de la provincia, entre ellas la Colegiata de
Santa María de Toro.
Se edificó a pocos metros del alcázar para que el
recinto sagrado estuviera protegido adecuadamente. Su proximidad a la muralla defensiva hizo que se
fortificara la torre campanario y el templo. Los tejados del transepto y de
las naves laterales no son de teja, si no de piedra lisa a modo de camino de
ronda, que se completa con unos pasillos que comunican las diferentes
cubiertas.
La torre campanario destaca por su robustez. Tiene 45 metros de altura. Fue edificada a principios del siglo
XIII a modo de castillo
episcopal y su acceso se hace a través del cubierta norte.
Por encima del templo la torre se levanta cuatro pisos más. En el primero no
hay ninguna apertura, al ser el más accesible. En el segundo, en
cambio, encontramos una ventana de medio punto en cada uno de los muros. En el
siguiente piso encontramos dos ventanas por pared y en el último tres. En
estos dos últimos pisos es dónde se encuentran las campanas. Se cree que
estaba coronada con almenas y un tejado a cuatro aguas, que al perder la función
defensiva se eliminaron.
El templo tiene planta basilical con tres naves divididas en cuatro tramos. El
transepto casi no sobresale de las naves laterales. Está cubierto con bóveda de cañón apuntada. En él se abrían tres ábsides
semicirculares románicos,
que fueron sustituidos en el siglo XV por uno gótico.
Las naves laterales se construyeron con bóvedas de arista,
mientras que la central, que fue la última en construirse, ya es de crucería
con los arcos apuntados. Se cree que fueron las primeras bóvedas góticas de
España. Como en algunos de los templos de la ciudad no se permite hacer
fotografías del interior. Las que podéis ver han sido extraídas del Banco
de Imágenes del Ministerio de Educación y Ciencia
En el punto dónde se cruzan el transepto y la nave principal encontramos una
gran cúpula, que exteriormente se transforma en un espléndido cimborrio. Un
cuerpo cilíndrico se apoya sobre pechinas y los arcos torales. En él se abren dieciséis ventanas de medio punto separadas por unas columnas dónde
descansan los nervios de la cúpula. Posteriormente se cubrió con pinturas.
Del exterior destaca su forma de inspiración bizantina, coronada
con un tejado a modo de escamas, de tradición francesa. Para aligerar
el peso de la cúpula se construyeron cuatro torretas en las esquinas.
Otro de los elementos más interesantes de la catedral es la puerta del muro
sur. Es conocida como la Puerta del Obispo. Es la única, de las tres que tenía
el templo en época románica, que ha sobrevivido al paso de los siglos.
Está dividida en tres espacios mediante unas grandes columnas. En la parte
central encontramos la portalada. Está formada por cuatro arquivoltas
decoradas con rollos zamoranos. Estas se apoyan en columnas con capiteles
esculpidos con motivos vegetales.
Sobre la puerta encontramos una arquería de arcos ciegos formados por una
arquivolta, que se apoya en columnas. Sobre ellos encontramos un friso de arcos
trilobulados con ménsulas troncopiramidales.
En el lado derecho de la puerta encontramos el conjunto escultórico de la
Majestad. En él vemos a la Virgen Maria haciendo de trono al Niño Jesús, que
ha perdido la cabeza con el paso de los años. A ambos lados encontramos dos
ángeles. El conjunto está rodeado por un arco decorado con motivos vegetales.
Bajo este conjunto escultórico encontramos una cabeza esculpida y que en la
actualidad está muy deteriorada. Según la tradición corresponde al moro Ome-Ya-bien-Moaviahque, que sometió a un feroz asedio la ciudad en el año
901 . El rey Alfonso III de Asturias acudió a socorrer la ciudad y un vez
conseguida la victoria hizo colgar de las murallas las cabezas de los
derrotados, para advertir de su suerte a todos los que volvieran a intentar
conquistar la ciudad. Durante siglos los niños de la ciudad han tirado piedras
contra la cabeza del moro. Quizás alguna piedra se desvió de su trayectoria
y fue la culpable de que al Niño Jesús le falte la cabeza.
Al otro lado de la puerta encontramos otro grupo escultórico en el que están
representados San Juan y San Pedro dirigiéndose hacia la Virgen y el
Niño, que están en el otro lado.
La puerta del lado norte quedó oculta en el siglo XVI cuando se construyó
un nuevo pórtico de estilo herreriano. Son de la misma época la sacristía y
el claustro. Este sustituyó al anterior románico, que se quemó
accidentalmente durante una procesión en el año 1591.
La del lado oeste se derruyó para edificar la capilla funeraria del
Cardenal Meléndez Valdés.
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